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LA "REFORMA" DEL ESTADO
Por Jorge A. Tribó
La nacionalización de los hidrocarburos por parte de Evo Morales instala en el debate un tema de interés capital para el destino de Latinoamérica, el papel del Estado nacional en la actividad productiva.
¿Debe el estado participar activamente en la actividad económica mas allá de la gestión de las políticas macro económicas del sector?, ¿debe dejarse al mercado actuar libremente o por el contrario, el estado debe participar como ente tutelar definiendo los objetivos y lineamientos estratégicos para esta área?, ¿debe el estado gestionar empresas productivas o debe dejarse exclusivamente al sector privado dicha actividad?
Estas preguntas plantean en definitiva si serán las inversiones privadas (fundamentalmente extranjeras) las que definirán el rumbo de la economía de nuestros pueblos o si por el contrario, serán los estados nacionales los que deban definir los objetivos, las estrategias y las reglas a las que deberán ajustarse los actores de la actividad económica.
En la primera alternativa, las grandes corporaciones representadas en instituciones tales como el foro de Davos, el grupo Bilderverg, la comisión trilateral, el Banco Mundial y el FMI sustituyen la función natural de los estados nacionales periféricos, determinando que políticas económicas deben ejecutar los débiles países periféricos.
En la segunda alternativa, son los Estados los que en calidad de garantes del bien común y de responsables de la defensa de los intereses de la nación los que intervienen activamente en la recuperación de las riquezas enajenadas mediante maniobras extorsivas y en muchos casos fraudulentas, ya denunciadas públicamente en el libro " Confesión de un sicario económico" escrito por el estadounidense. Michael Sondow y por el premio nobel de economía Joseph Stiglitz .
Ahora bien, la elección de la última alternativa implica necesariamente "refundar el estado" desde premisas radicalmente distintas a la que constituyeron los estados neoliberales dependientes, en efecto, la hegemonía de las corporaciones mencionadas cuyo sustento ideológico lo dieron las grandes instituciones educativas del norte, tales como Harvard, la escuela de Chicago y sus operadores locales nucleados en las fundaciones orgánicas esponsoreadas por los grandes grupos económicos, en conjunción con los formadores de opinión rentados por el gran capital concentrado, etc, fueron acompañadas también por sus correlatos en lo militar, la doctrina de seguridad nacional impartidas en instituciones militares de las potencias coloniales: la Escuela Francesa (y su criminal experiencia argelina), escuela de las Américas (y sus dictadores genocidas), la participación Alemana e Italiana en la red Gladio (y su estrategia de tensión y desestabilización de las democracias), mas las nuevas tecnologías militares del estado israelí (y sus limpiezas étnicas y/o selectivas) y sus operadores locales a través de la operación Cóndor, (por ejemplo).
En lo político esta hegemonía se expresa en organizaciones internacionales comandadas desde el "G7" como ser la socialdemocracia y la democracia cristiana internacional más el intento de manipular las creencias religiosas con el objeto de utilizar las instituciones de la fe como sostén del sistema mundial neoliberal, en lo social una serie de políticas de contención tales como subsidios a desocupados (con el objeto de "amortiguar" los conflictos sociales), acompañados de reformas estructurales impuestas por organismos financieros tendientes a eliminar al estado como institución garante de la educación y salud universal a través de la gratuidad de estos servicios y la sustitución de este por empresas privadas de carácter corporativo y por último y sin animo de haber agotado el menú de instituciones de carácter ingerencista y neocolonial ni mucho menos (Ej.:consultoras de imagen, de opinión, organismos de inteligencia, etc.), no debemos olvidarnos de los grandes multimedios transnacionalizados e incondicionales a los intereses orgánicos del frente corporativo transnacional.
La resultante del accionar sinérgico de este conjunto de instituciones transnacionales es la ruina de los estados periféricos, la instalación del caos social, con la pretensión de manipular a la sociedad en un "todo vale", un enfrentamiento de todos contra todos, con el fin de desgastarnos en una lucha no ya política sino social fraticida, mientras los grandes poderes económicos continúan con el saqueo inmisericorde de nuestras riquezas, lejos de la mirada indiscreta del pueblo y con la complicidad de la agenda distractiva impuesta día a día por la alianza corporativa de los multimedios.
Frente a este intento de genocidio planificado desde las políticas económico sociales cipayas, se plantea desde el nuevo eje latinoamericano independentista la aplicación de medidas tendientes a recuperar el control de los recursos naturales, financieros, productivos, culturales, ecológicos, lo que implica una refundación de los Estados, fundamentalmente mediante el llamado de asambleas constituyentes que sienten las bases del nuevo estado popular.
Este nuevo Estado deberá entre otras cuestiones reformular las instituciones militares para adecuarlas a la nueva situación creada a partir de una estrategia de recuperación de la economía, obviamente, frente a la doctrina de seguridad nacional (seguridad para las corporaciones) debe elaborarse una nueva doctrina de defensa que involucre a la totalidad de la población en las tareas de defensa, multiplicando así, el poder disuasivo del Estado frente a la eterna voracidad neocolonial que, según lo indica la experiencia, deberá encuadrarse dentro de la doctrina de la guerra asimétrica, debemos recordar que al recuperar los resortes de la economía, imaginemos un nuevo IAPI que exporte la soja y las divisas sean volcadas en la capacidad adquisitiva del estado, entre ellas las de desarrollo de la defensa, o re estatizando los fondos apropiados por las AFJP, etc., o imaginemos a Brasil planteando una gradual nacionalización de su industria manufacturera (¿acaso la industria privada automotriz se retiraría en masa frente a un 50 y 50%?, por supuesto que no, detrás de ella se halla la necesidad del hierro y el acero necesario que Brasil provee para dicha industria, insustituible, como el petróleo venezolano o el gas Boliviano).
Al igual que la gesta independentista liderada por San Martín, O´higgins, Bolivar, Artigas, no se concibe esta patriada sin la creación de un pacto defensivo común, hablamos de la clara señal ante el mundo de que, invadir cualquier país latinoamericano implica iniciar una guerra popular y prolongada de desgaste, a escala continental.
Por supuesto, esta refundación del Estado debe ir acompañada de una nueva moral de hierro en los dirigentes y el pueblo, un alto espíritu patriótico debe acompañar a los dirigentes que estén dispuestos a dar la batalla, una guerra cultural y de valores que erradique definitivamente el virus de la corrupción, principal herramienta de dominación de que dispone el poder imperial y lógicamente, una muy eficiente organización del pueblo, a la altura de la tarea histórica a encarar.
Envio: "colvecu"
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